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Antonio de Pereda. 1600-1678. El niño Jesús y la vanidad del mundo

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Hoy estaba pensado en cómo hemos cambiado a la hora de interpretar una imagen!!!!!. Aquí tenemos a un niño Jesús, pero... ¿esconde algo?. Vamos allá.
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Nos ubicamos. Hace 400 años, época de Felipe IV y Velázquez. Época de guerras y penurias; posterior a la reforma católica, donde los católicos darán valor a la veneración de las imágenes, lo contrario a los protestantes. Crece el culto por el Niño Jesús. [Si habéis estado de visita en conventos (por ejemplo Las Descalzas Reales de Madrid, que a mí me encanta) veréis una amplia colección de niños Jesús vestidos de una y mil maneras (y todo tiene su explicación, pero será en otro post)]. Había muy pocos que supieran leer y al pueblo se le enseñaba a través de las imágenes. ¿Qué veían ellos en esta imagen?
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La infancia, pasión, muerte y resurrección de Cristo:

La infancia de Jesús, porque aparece representado como un niño

Su pasión y muerte. Veis que lleva una gran cruz; debajo, a la izquierda, una corona de espinas; y una serpiente y una manzana (símbolos de la pasión de cristo ya desde la Edad Media)

Su resurrección. Veis que lleva un manto púrpura (eso era lo “decoroso” o correcto según los tratados de la época, además de taparle ciertas partes del cuerpo, claro . Había libros ilustrados –porque muchos pintores no sabían leer- que explicaban al pintor cómo debía representar los temas sagrados y no podían salirse de esas normas. Uno de los principales personajes que se encargaban de velar por ello fue Pacheco, el suegro de Velázquez!!! Todo quedaba en casa, eh!)

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Debajo aparecen varios objetos: El orbe o globo del mundo; Craneo; objetos de oro; un bastón real; restos de armaduras; y flores que se marchitarán. Todo esto simboliza la fragilidad y la brevedad de la vida, el tiempo que pasa, de la muerte. Es un aviso: carpe diem!, aprovecha el momento; ya puedes acumular riquezas o poder, conquistar el mundo, acumular los saberes... todo lo mundano es inútil, no te va a servir para nada frente a la muerte.

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Este tipo de temas, también conocido como Vanitas, muy “tremendistas” tuvieron gran éxito durante parte del Barroco. Su nombre viene de un pasaje del Eclesiastés: vanitas vanitatum omnia vanitas (vanidad de vanidades, todo es vanidad). Las Vanitas acabarán derivando en los bodegones que finalmente dejarán de tener este valor simbólico.
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