Pesadillas, miedos y terrores nocturnos
Recién nacido a los dos años: ¿tienen pesadillas?
No las tienen, o al menos no tal y como nosotros entendemos las pesadillas. No hay por qué angustiarse si vemos que el niño se agita o patalea mientras duerme. El sistema nervioso del pequeño presenta una inmadurez que suele hacerse mucho más palpable durante la hora del sueño y se evidencia de esa manera, pataleando y agitándose. Las fases del sueño, de las que ya hablamos en el post sueño activo y sueño pasivo, se pueden llegar a superponer a causa de esa falta de madurez y en consecuencia originan estos movimientos, dando la sensación de que tienen un sueño poco agradable.
La conclusión es que los bebés no tienen pesadillas y que todos los signos que lo parecen indicar, simplemente son la evolución del sistema nervioso que poco a poco toma las riendas de las fases del sueño.
A partir de los 2 años:
Las angustias que el niño siente durante el día se manifiestan de noche en forma de pesadillas o miedos nocturnos. Las pesadillas son sueños que producen miedo y no podemos evitar que las tengan, pero sí podemos brindarles nuestro apoyo y vigilar la información que reciben durante el día.
Aparecen alrededor de los dos años, pero son más habituales entre los tres y los seis. Son sueños largos que ocurren generalmente en el último tercio de la noche. Mientras hay niños que las tienen muy seguido, algunos nunca tienen pesadillas y otros las sufren durante una etapa y luego desaparecen. Normalmente, tienden a disminuir con el paso del tiempo.
Pueden presentarse como consecuencia de un cambio radical en su pequeño mundo, algo que los hace sentir desconcertados como un nuevo bebé en la familia, una mudanza, la separación de los padres, el cambio de colegio, situaciones que les causan inseguridad o alguna circunstancia nueva en su vida que pueda causarle estrés, así lo manifieste de día o no.
Los niños mayores también pueden tener pensamientos de miedo o pesadillas por la noche después de haber oído un cuento que les asustó o haber visto en la tele algo violento que les hubiera perturbado. Monstruos, bichos y otras cosas raras se les aparecen por las noches.
Prevención: Los padres deben estar atentos a lo que miran sus hijos en la tele, especialmente antes de la hora de irse a dormir.
Estar preparados: Como las pesadillas no se pueden evitar y no avisan cuando vienen, los padres deben estar seguros de oír a sus hijos por si lloran durante la noche. Y acudir enseguida.
Atender a los niños: Los padres deben atender a sus hijos lo mas pronto posible. Los niños necesitan de ayuda y de consuelo.
Tranquilizar al niño: Los niños deben sentirse protegidos. Háblales con voz calmada y confortante y que sepan que te quedarás con él si así lo desea, pero que está bien que vuelvan a dormirse.
Quedarse con el niño: Se debe quedar con él hasta que se haya calmado y vuelvan a dormir.
Mantener la calma: Aunque sea desconcertante para los padres el ser despertados súbitamente por gritos y el llanto de sus hijos, hay que mantener la calma. Los niños notarán si los padres se encuentran nerviosos. Y no les servirá de nada. Solo los padres calmados podrán ayudar a sus hijos.
Charlar acerca de la pesadilla: Si los niños desean podréis charlar con ellos acerca de sus pesadillas. Los padres deben ayudar a sus hijos para que piensen y discutan formas de sobreponerse a las cosas que en el sueño los asustaron. Deben ayudarlos a que inventen un final feliz para el sueño.
Lo que NO se debe hacer:
- No los despierte. Si los niños lloran pero todavía están dormidos no es necesario despertarlos. Debes quedarse con sus hijos hasta que despierten o se vuelvan a dormir en paz
- No los lleva a su cama. Y tampoco se suba a la cama de ellos. Esto puede dar a los niños la impresión de que deben temer a sus propias camas y darles malos hábitos.
- No les diga que las pesadillas no son reales. Tampoco decirles que fue "solo un sueño". Lo que si pueden hacer los padres es explicarles lo que es un sueño y que todos lo tenemos.
A diferencia de las pesadillas o de los miedos nocturnos, los terrores nocturnos son episodios en los que el niño puede llegar a gritar, sudar o correr por toda la casa sin recordar nada al día siguiente.
Los terrores nocturnos afectan a un 3% de los niños, principalmente entre los 4 y 12 años, se resuelven espontáneamente en adolescencia. Suelen aparecer a primeras horas de la noche. El niño está agitado, llora, grita, suda y se percibe que está angustiado. En los terrores nocturnos, muy frecuentemente, el niño no recordará nada de lo que le ha causado ese malestar, por tanto no se les debe interrogar esperando que nos cuenten lo sucedido. Si insistimos no generaremos más que confusión. Hay que diferenciarlo de las pesadillas, que se producen más frecuentemente al final de la noche, y donde el niño puede contarnos lo que ha vivido en el sueño (ensueño).. Los terrores nocturnos pueden ser desencadenados por fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen a nivel del sistema nervioso central.
Fuentes: Guía infantil; Bebés y más1; Bebés y más2;
Cajón de sastre sobre el mundo infantil o juvenil... según cuadre!



la-cocina-de-samira dijo
Como siempre un post de lo mas interesante.
Mil besinos guapa.
Buen dia.
20 Mayo 2009 | 02:40 PM